miércoles, 7 de julio de 2010

Capítulo 1 (Última Parte)

Hacia ya meses que conocí a Eva y las cosas nos iban bien.
Nos habiamos pasado toda la noche limpiando, colacando y preparando las mercancias, mañana era su venta y Albert Fischer queria que todo estubiese perfecto, cualquier rasguño en la mercancia haria que no tubiese valor y perderiamos miles de euros.
Esto habia que tomarselo en serio y mantenerlo en secreto, no queriamos llamar la atención para la policia y tanto Eva como yo no queriamos tener ninguna charla con la policia.
A la mañana siguiente tubimos que levantarnos muy temprano, habiamos quedado con Albert Fischer para asegurarse de que todo iba bien y estaba todo preparado, nos quedamos en el piso de Albert hasta que llegase la hora.
Cuando quedaba aproximadamente una hora nos empezamos a preparar y a cojerlo todo. Al salir del piso nos estaba esperando un hombre en una furgoneta gris metalizada, ese seria nuestro transporte.

- Hola Johann, esta es Dana. Le dijo Eva al conductor cuando entramos en la furgoneta.
- Encantado. Me dijo Johann mirando hacia atrás y guiñándome un ojo.

Aquel hombre parecia un buen amigo de Eva y Albert Fischer, pero algo de él no me gustaba, no confiaba en él.

- Johann, tú cuidarás de Dana mientras hacemos la venta. Dijo Albert.

Johann asintió con la cabeza mientras arrancaba el motor y hacia una extraña mueca. Supuse que si Eva y Albert Fischer confiaban en él yo debia hacer un pequeño esfuerzo por confiar tambien y así lo hice.
Tras un largo viaje en furgoneta porfin llegamos al lugar marcado, Eva y Albert Fischer salieron de la furgoneta y cojieron las cosas del maletero.
No veía del todo bien hacia donde se dirigieron despues debido a que los cristales de la furgoneta estaban tintado y a que ya estaban un poco lejos. Entonces se pararon junto a los contenedores de la parte de atrás de un café que no estaba muy lleno.

- Bueno Dana, ¿De dónde sales tú?. Nunca te habia visto antes con Eva. Dijo Johann sonriendome de una forma extraña.
- Conocí a Eva hace un par de meses.
- Oh, pues bienvenida al equipo. Quizás te sientas un poco sola ahí atrás, será mejor que valla ha hacerte compañia. Me dijo a la vez que se pasaba al asiento de atrás.

Aquello me pareció muy extraño y empecé a ponerme nerviosa, cada vez se me acercaba más y podia notar su respiración en la piel. Cada segundo era una eternidad y cada vez deseaba más que Eva y Albert volviera.

- Sabes Dana, eres muy guapa, me alegro de tener a una chica tan joven y guapa en el equipo, y tienes una piel muy suave. Me decia mientras paseaba su mano por mi hombro y la bajaba lentamente.

Su mano siguió bajando por mi brazo hasta llegar a las caderas y me aperté.

- Vamos, no tengas miedo de mi. No te voy ha hacer daño... A menos que no cooperes tú un poquito.
- No me toques. Le dije con desprecio.

Aquello no le sentó nada bien y se enfureció. Me cojió de las muñecas y empezó a gritarme, no recuerdo lo que me decia, no podia escucharle, estaba concentrada en buscar una forma de que me soltara y poder salir de la furgoneta, pero me agarraba con mucha fuerza.
Empezó a subirme la camiseta y en pocos segundos me la habia quitado.
Le daba patadas, le intentaba morder, le arañaba, pero nada de esto funcionaba. Cada vez se me aceleraba mas el pulso y mas me ponia nerviosa. Entonces me empecé a enfadar, como la noche que me fui de casa.
Johann intentaba quitarme los pantalones pero le empujé hacia el otro lado de la furgoneta. Entonces puso en cerrojo e intentó volver hacia mi.
Grité y grité pidiéndole a Eva que me ayudase, pero era inutil, no podian escucharme. Johann me agarró del brazo y tiró hacia él. Volví a empujarle pero el volvió a intentar llegar a mi. Parecia que esto nunca acabaria, entonces vi mi mochila tirada en el suelo de la furgoneta y recordé que dentro llebaba la pistola.
Abrí la mochila y cojí la pistola en unos segundos, a Johann le asombró tanto que al voltearme tubiese una pistola que se quedó helado, durante unos segundo todo quedó en silencio.

-Los dos sabemos que no vas a disparar, ademas, seguramente nisiquiera tenga balas. Dijo Johann mientras volvia a acercarse lentamente.

Y no lo pensé dos veces, apreté el gatillo. Pensé que el sonido del disparon me habia roto los tímpanos. Todo se volvió rojo de la sangre. Quité el cerrojo y salí de la furgoneta con mucha rapidez. El aire libre me sentó muy bien, pensé que esta vez las cosas acabarian peor.
Eva y Albert Fischer permanecian al marjen de todo lo ocurrido con Johann, pero no fui a contarselo porque parecia que los compradores habian llegado y preferí esperar, asique me puse detrás de la furgoneta para que no pudiesen verme.
Parecia que todo iba bien, hasta que uno de los compradores sacó algo del bolsillo y gritaba a la vez "¡¡¡ Policia, las manos en la cabeza!!!". No me dió tiempo a reaccionar. Vi cómo Eva y Albert Fischer corrian hacia la furgoneta y pocos segundos después se escucharon dos disparos, Albert continuó corriendo, pero Eva cayó al suelo. Un charco rojo de sangre se formaba debajo de ella y pude ver como movia la boca sin poder hablar.
Albert entró en la furgoneta, arrancó el motor y se fue sin esperarme a mi y sin importarle que el cadaver de Johann estubiera en la parte de atrás.

Sin pensarlo corrí hacia el cadaber de Eva, pero ya habia muerto. Llevaba en la mano derecha la bolsa que tenia las SAI, asique cojí la bolsa y corrí hasta estar a salvo de la policia y de Albert Fischer y "su equipo". Decidí quedarme las SAI y la pistola, las iba a necesitar.
¿Qué seria de mi cuando Albert y su equipo se percataran de que habia matado a Johann? Estaba cubierta de sangre y la policia me buscaba, estaba desesperada por encontrar una forma de salvarse de esta, pero esta vez era mas complicado, estaba sola.

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