jueves, 8 de julio de 2010

Capítulo 2

Habian pasado un par de horas desde lo ocurrido con Johann, Eva y Albert Fischer y aún no me habia calmado.
No conseguia pensar con claridad y me costaba hasta andar.
Tenia frio y tiritaba, busqué y busqué un sitio donde quedarme y pasar la noche, pero era inutil, no habia ningun sitio que fuera seguro para mi, ademas, no podia ir por la calle con la ropa llena de sangre.
Estaba de pié junto a un contenedor, buscando una forma para poder pasar por la calle y no llamar la atención con la ropa llena de sangre, entonces miré la basura, rapidamente se me ocurrió una idea, quizás no fuera una gran idea, pero no se vería la sangre.
Cojí una bolsa de basura y la vacié, la hice unos agujeros para la cabeza y los brazos y me la puse a froma de camisa. Era asqueroso, pero serviría.
Andube durante hora, pero no encontré nada.
Pensé que quizás deberia dejar de buscar, almenos en la ciudad, asique andube hasta las afueras, casi hasta Wedemark. No me costó mucho puesto que el lugar del intercambio al que fuí con Eva, Johann y Albert Fischer estaba en Kiebitzkrug.
Pero por mucho que buscaba no encontraba nada.
Entonces, encontré una casa abandonada, era un poco siniestra pero pensé que podía utilizarla para pasar la noche y quizás quedarme allí unos días.
Estaba amueblada con cosas muy antiguas, llena de polvo y de telarañas, foto viejas, muy antiguas. Parecia como si la persona que vivía allí se fué repentinamente dejandolo todo allí.
Me pasé la noche viendo albumes de fotos e imaginandome que pudo ocurrir. Examiné la casa para ver si encontraba algo interesante.
En la planta de abajo estaba el salón, la cocina, el baño principal y una sala de estar. En la segunda planta estaba el segundo cuarto de baño, una habitación que parecía ser de un matrimonio y, la habitación que mas me sorprendió de la casa, un habitación de una niña pequeña. Cuando entré algo de esa habitación me quedó helada. Las paredes eran rosas, habia una pequeña cama con un gran cabecero y muchas muñecas sobre la cama, Muchos juguetes tirados por el suelo y una gran casa de muñecas a la derecha, a la izquierda habia una comoda con muchos marcos de fotos sobre él, todas las fotos eran de la misma persona, supuse que era la niña que ocupaba esa habitación.
Me pareció que aquella habitación ya la conocia, pero no le dí importancia.

Entré de nuevo en la habitación del matrimonio que, al contrario que la otra habitación, no tenia ninguna foto, y busqué ropa limpia para poder ponerme.
Habrí el armario y cogí una camiseta, una sudadera y unos pantalones, suerte que eran de mi talla. Cuando iba a cerrar el armario vi algo extraño. Debajo de las camisetas habia una cajita de cartón, a simple vista me pareció una caja normal, pero cuando la saqué de debajo de las camisetas me di cuenta de que era una caja de balas. Algo habia sucedido con las personas que vivian aqui, y, depués de ver eso, seguro que no fue nada bueno.

Pensé que lo mejor era olvidar que lo habia visto, asique me metí en la cama e intenté dormir.
A la mañana siguiente bajé a la cocina, esperando que hubiese algo, pero era obvio que no encontraria nada, la casa estaba abandonada, y no parecia que la abandonasen ayer. Pero curiosamente, en un pequeño armario, encontré comida en buen estado, no tenian nisiquiera polvo encima, me pareció extraño, pero agradecí haberlo encontrado, asique me lo comí.
Habia comida suficiente para una semana, asique decidí quedarme hasta que la comida se agotase, después, ya pensaría qué hacer.
Estube allí tres días encerrada y ya me estaba empezando a cansar de estar allí encerrada, pero no me quedaba otra opción.
Aunque dentro de nada, las cosas se iban a poner mucho mas interesantes.

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